La lucha de los barrios de Madrid contra la proximidad de los cantones de limpieza a sus hogares.
Limpieza vecinal contra los cantones municipales
12 de las 16 construcciones previstas se paralizaron tras las manifestaciones.
La vía fiscal y la
Unión Europea son los últimos recursos que los vecinos de los barrios de Madrid
tienen para luchar contra la colocación de los nuevos cantones de limpieza.
Begoña Alonso*, representante de los vecinos del Parque Sinfonía en Cuatro Vientos,
asegura que estas acciones legales ya están saliendo adelante y, aunque el
proceso pueda ser largo, les merecerá la pena si consiguen paralizar estas
construcciones.
Según una experta
en tratamiento de residuos, los cantones de limpieza son los lugares donde se
aparcan los camiones de la basura, los carros de los barrenderos, los coches
360 que recorren Madrid, maquinarias de limpieza, etc. Además, poseen
vestuarios para que los trabajadores tengan un lugar para cambiarse y recoger
el material necesario.
Dicha definición cuadra a la perfección con lo que era el antiguo cantón de la Elipa, situado en la Avenida Trece Rosas, el cual ha estado en funcionamiento desde los años 70 y, según cuentan los vecinos, nunca había dado problemas, hasta ahora.
Hace unos meses, y
“de la noche a la mañana levantaron un muelle de hormigón y empezaron a pasar
los camiones de recogida de residuos” esto cuenta Ricardo Jiménez*, uno de los
vecinos elipenses que desde la ventana de su casa ve, oye y huele los residuos
que “están tirados en la calle y se vierten allí”. Una actividad que se llevaba
a cabo 24 horas al día, los 7 días de la semana, hasta que llegaron las
elecciones y se paralizó dicha actividad.
Una actividad más
propia de los centros de transferencia de residuos. Un enclave definido por la
web del Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Democrático como un lugar
compuesto por dos infraestructuras básicas: Una planta de reciclaje de
escombros donde se realizan las labores de tratamiento y recuperación. Y un vertedero
donde son depositados los escombros procedentes de los rechazos de las
distintas etapas del proceso de tratamiento.
Los cantones rompen la estética de la ciudad
Aunque el
Ayuntamiento de Madrid niega que en estos cantones vaya a haber dicho
tratamiento de los residuos, la realidad que viven en La Elipa es otra. Aunque
unas semanas después de las elecciones todavía no se ha retomado la actividad
de la maquinaria ni de los contenedores, sí se han instalado unas pantallas que
tapan la vista de las nuevas instalaciones para que desde las casas no se vea
nada.
Un problema visual
que en el PAU de Carabanchel no van a poder evitar y es que como cuenta Borja
Cacho, uno de los representantes de los vecinos por el cantón Islazul, “visualmente
esta instalación no tiene ningún sentido” ya que estará rodeado de “un parque y
edificios de viviendas de nueva construcción con una armonía más o menos moderna”.
Borja Cacho junto al nuevo cantón
de limpieza del PAU de Carabanchel y el centro comercial Islazul
Una enorme
instalación de cemento que albergará un aparcamiento para 21 camiones, tres
contenedores para almacenar basura y los vestuarios pertinentes, o eso es lo
que han podido saber los vecinos de este barrio madrileño y es que como comenta
Borja Cacho: “el proyecto debería ser público, si se supone que es de vital
importancia no puede ser confidencial”.
Los vecinos se sienten abandonados
Los ciudadanos
afectados no solo están preocupados por el olor, el ruido y el impacto visual
que puedan tener estos cantones de limpieza, si no que sienten que las
movilizaciones y las protestas, al final, “no han dado ningún fruto”. Todas las
fuerzas políticas están informadas de lo que está ocurriendo, pero los cantones
siguen construyéndose u operando sin los permisos necesarios.
Cada instalación tiene una particularidad diferente, en Carabanchel no se realizó un estudio previo de impacto medioambiental y los pocos informes que se han publicado son desfavorables. En La Elipa tampoco se ha realizado dicho estudio, pero según cuenta Ricardo Jiménez, el ayuntamiento se justificó diciendo que “ante un cambio de actividad no necesitan hacer un estudio de impacto medioambiental”. En Cuatro Vientos el suelo sobre el que están construyendo está calificado como deportivo o de uso verde, por lo que cualquier tipo de construcción industrial necesitaría de un plan especial para informar a los vecinos.
Los perros y sus dueños en la explanada donde juego y donde van a construir el nuevo cantón de limpieza de Cuatro Vientos
Todos los afectados tienen un propósito común y es que alejen de sus viviendas estos cantones de limpieza. Comprenden la importancia de que haya lugares donde los trabajadores puedan cambiarse y recoger el material necesario, pero todos comentan que hay mejores parcelas, más alejadas de las viviendas y donde el ruido no supondría ningún problema. A la vez que llevaban a cabo las protestas, acudían a las Juntas Municipales de Distrito con la esperanza de que allí pudiesen ayudarles.
En dichas juntas, todos los partidos políticos se volcaban para intentar paralizar estas construcciones, todos menos el Partido Popular (PP) y Ciudadanos (Cs), quienes en algunas ocasiones se abstenían o votaban en contra. Estas propuestas eran aprobadas en las juntas de distritos, pero al llegar al ayuntamiento no tenían recorrido. Borja Cacho defiende que el problema ha estado en “la nula voluntad que ha tenido el ayuntamiento de escuchar a los vecinos”.
Carabante vs los vecinos afectados
Los vecinos se han reunido con el delegado del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante (PP), y con el delegado del Área de Desarrollo Urbano, Mariano Fuentes (Cs), pero estas reuniones han sido infructuosas.
Borja Cacho asegura que en la tercera reunión que mantuvieron con ellos llegaban sin haber examinado la documentación que les enviaron. Dándoles como respuesta que “si encontraban algunas mesas o sillas tiradas en la calle, fuesen compresivos y dejasen que las depositasen allí”.
En Cuatro Vientos pasó algo similar, y es que en este barrio madrileño ya habían conseguido reubicar hasta dos veces la localización del cantón de limpieza. En esta ocasión, a la tercera no va la vencida, pero como cuenta Begoña Alonso, Carabante no se da por aludido y su respuesta fue que “ya se había reubicado una vez y no se va a estar reubicando cada vez que un vecino quisiese”.
Begoña Alonso
también contaba que, con el delegado, la comunicación había sido nula y que lo
único que decía es que “es necesario que los cantones estén cerca porque Madrid
tiene que estar limpio”.
Ante las cámaras
de los medios de comunicación, Carabante, dijo algo parecido: “Esas
instalaciones son necesarias, lo que vamos a buscar son ubicaciones que, desde
el punto de vista urbanístico sean viables, estén lo más alejadas de las
viviendas y afecten los menos posible a los vecinos”, pero los datos dicen lo
contrario.
En el PAU de
Carabanchel el cantón se encuentra a 100 metros de un polideportivo municipal,
otros 100 de una iglesia, a 250 metros del colegio y a unos 250 de las
viviendas, además de encontrarse justo en frente de uno de los centros
comerciales más grandes de Madrid, el Islazul. En La Elipa una carretera de dos
carriles es la única separación entre el catón, las viviendas y el colegio Gustavo
Adolfo Bécquer.
Las obras del nuevo cantón de limpieza del PAU de Carabanchel frente al centro comercial Islazul
En Puerta del Ángel
encontramos uno de los cantones más llamativos de la ciudad y es que se
encuentra dentro de los garajes de un edificio. Aunque en este barrio las
opiniones están más divididas, algunos vecinos están en contra por la “molestia
que supone la entrada de los camiones al edificio”, además de los olores que
suben del cantón.
Pero por otra
parte, para algunos vecinos esta situación les es indiferente, los dueños de un
local de alimentación que se encuentra justo al lado de la entrada al cantón
aseguran que no les molestan ni los olores ni el ruido.
Para acallar el
ruido mediático que estaban consiguiendo los vecinos, se paralizaron 12 de los
16 cantones que se estaban construyendo, pero los 4 restantes siguen luchando
para que sus cantones se unan a los paralizados. Para aunar fuerzas se
constituyó la Plataforma de Vecinos Contra los Cantones de Limpieza, quienes
unidos han comenzado la parte más dura de esta lucha, la vía fiscal.
Aunque algunos
vecinos son más reticentes que otros, principalmente por las grandes cantidades
de dinero que hay que invertir para llevar un contencioso administrativo
adelante. Esta es una de las últimas balas que les quedan en la lucha contra
los cantones, si esto no saliese bien solo les quedaría llevar esta situación
ante la justicia de la Unión Europea.
*Los nombres han sido modificados
para proteger la identidad de las fuentes
Reportaje realizado en mayo y junio del 2023
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