Laura y Víctor García González, auxiliar de enfermería y enfermero durante la pandemia de Covid-19
Laura García: “Todavía
no había entrado en la habitación y ya me decían que se iba a morir”
Los hermanos García González son de esas personas que desde pequeñas tienen esa clara vocación de querer dedicar su vida a ayudar a los demás, su altura es directamente proporcional a su buen corazón. Unos jóvenes que atienden en la intimidad de su casa, rodeados de fotografías de su familia, con su perro pidiendo caricias a lo largo de la entrevista y con una madre con muchas ganas de hablar. Se abren en una charla cargada de tristeza, miedo y piel de gallina.
Entrevistadora: Los dos viven con sus padres, ¿Cómo vivían al principio?
Víctor: Un poco mal, porque al principio no sabíamos a lo que nos enfrentábamos. En un principio a los enfermos de Covid se les trataba como si fuesen una gripe normal, asique las medidas de seguridad eran mínimas, te ponías la mascarilla, luego te la quitabas y con tus compañeros te relacionabas sin protección, por eso caímos tantos enfermos. Con lo cual, si las protecciones eran mínimas en el hospital en casa también, hasta que se dijo que sobrevivía en la ropa por lo que intentábamos ir siempre con la misma al hospital, dejar los zapatos fuera, ducharnos nada más llegar… Al final los sanitarios hemos decidido dedicarnos a esto, pero lo que hay aquí es tu familia.
Entr: ¿Antes del estado de alarma vieron alguna actividad diferente?
Laura: No, en la clínica fue de golpe. Venían y se iban pacientes, algunos les daban el alta y otros morían nada más llegar. Todavía no había entrado a sus habitaciones y ya me decían que se iba a morir. Ha sido un caos.
Víctor: En el 12 de Octubre fue de un día para otro. Hubo un día que nos llegaron dos pacientes con síntomas del Covid, se les hizo la prueba y se les aisló, cuando llego al día siguiente las urgencias ya estaban colapsadas, gente tumbada en el suelo con sabanas, algunos sentados en sillas que habían traído… parecía un 11-M, pero claro el 11-M fueron dos mañanas y esto han sido 4 meses seguidos y lo que queda.
Entr: ¿Cuál fue el momento en el que se dieron cuenta de que la magnitud de esto era mayor de lo que se imaginaba?
Laura: Yo fue cuando nos llamaban de UCI pidiendo refuerzo de enfermeras porque no daban abasto y nos dijeron que ya no había sitio en los hospitales públicos, no hay sitio en ningún hospital, se tienen que venir aquí, sencillamente no me lo creía.
Víctor: A mí fue cuando
bajaron los internistas de la UCI y nos dijeron: “Hay que bajar a 45 años la
edad del paciente para subir a UCI”. Yo alucinaba, una persona con 50 años que
tiene toda la vida por delante y le teníamos que dejar a su suerte.
Entr: ¿Hay alguna situación que les marcase de manera especial?
Laura: A mi nunca se me olvidará Florencio de la 236, él vino con una diarrea aguda y supuestamente sin Covid. A lo largo de la noche me puse el epi 13 o 14 veces para hacerle los cuidados, nos llamaba contestemente pidiendo perdón y que le diésemos algo para poder para aquello. A los 4 días, falleció. Lo que más pena me da es que murió solo en su habitación si poder ver a nadie.
Víctor: Mi caso venía de una residencia, pasó después del verano. Este hombre venía con una pcr positiva, pero solo con necesidad de oxígeno. En el hospital le hicimos otra pcr para saber a que planta llevarle, en esa época las pruebas tardaban unas 6 horas y durante este tiempo empeoró de manera repentina se asfixiaba, había que ponerle medicación para que no muriese ahogado y al final nunca llegó a subir a la habitación. Lo más triste, es que te llaman y los miras detrás de mascarillas, gorros y te dice “Agárrame la mano que no quiero irme solo” El estar en casa no ha sido nada comparado con el sufrimiento de los pacientes y los familiares que no han podido estar con sus seres queridos.
Entr: ¿Creen que por su juventud han sufrido más que los sanitarios más experimentados?
Víctor: A nosotros esto nos ha pillado como una fruta sin madurar. Tengo una compañera de 63 años, ella llegaba con una tranquilidad a planta impresionante. Nos contó que había vivido los mismo, pero con el VIH. Había que protegerse muchísimo porque no sabían como se transmitía, llegaban al hospital se ponían de todo y a tratarlo como a cualquier otro paciente. Ella tenía miedo, pero se la veía con más calma, aunque también hemos tenido compañeras que han sufrido ataques de ansiedad y éramos los jóvenes quienes les tranquilizábamos.
Entr: ¿Qué creéis que va pasar después de las navidades?
Laura: Una tercera ola, y antes de las navidades incluso, después vendrá una cuarta, una quinta… todavía hay mucha gente que no está concienciada.
Víctor: Pinta mal, tras varias semanas de descenso, las restricciones son menos duras, se está viendo que tras el puente los datos vuelven a subir. Todos queremos a nuestras familias, pero hay que pensar que quererles es sinónimo de protegerles.
Entr: ¿Hay alguna anécdota buena que aligerase el día y guarden con cariño?
Laura: Yo sí, en junio cuando todo estaba un poco más tranquilo hubo una noche que nos pusimos a bailar, con coreografía y todo. Una compañera nos enseñó una coreografía de su país y nos salió ponernos a bailar. Han pasado muchas cosas malas, pero también otras buenas y es mejor quedarse con la última porque si no…
Víctor: Al terminar la carrera
no tenía en mente doblar en ningún sitio, pero al tener tanta falta de personal
sanitario me planteé trabajar en clínica. Y ha sido una de las mejores
decisiones de mi vida porque me ha marcado y he conocido a gente maravillosa
que ayudaban a no perder la ilusión por ir a trabajar. Somos una piña y estamos
los unos para los otros.
Entrevista realizada en diciembre del 2020

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